Miraba aquella foto a diario, lagrimas
rodaban por sus mejillas. Siempre estaba sola. La enfermera de la residencia
era nueva y llevaba días observándola, preocupada se acercó, se sentó a su lado
y le preguntó porque lloraba. La miró y dejó que viera la fotografía, era una
pareja. Un hombre atractivo miraba a cámara y una mujer muy guapa le miraba a
él. Le dijo que quienes eran. Ella con tristeza en sus ojos le respondió: Esa
soy yo y él mi equivocación.

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