Hubo un tiempo en el que amar, creer y
confiar era posible. Duran poco esos
sentimientos, siempre hay alguien altruista
que se empeña en enseñarte que no existe, que las palabras engañan y que
nunca lo tendrás. Es un juego, la lotería de los idiotas, esa que te hace
comprar una y otra vez ese billete, pensando que el siguiente será el ganador.

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